Los Líderes que México Necesita

Seamos hombres y mujeres con visión. Seamos hombres y mujeres que viven lo que dicen ser. Logremos ponernos de acuerdo para llegar a un punto de interés común: el bienestar de nuestra amada nación.

Hagámoslo por los más pobres y necesitados. Seamos los líderes que México necesita. Seamos las personas que nuestro pueblo suplica. Tengamos verdadero valor para poder enfrentarnos a los problemas tan fundamentales que esta gran nación tiene. Dejemos a un lado por un momento las diferencias y las opiniones encontradas en materia de metodología, y estemos de acuerdo en las soluciones que necesitamos.

La meta es una: que México prospere. La visión es una: que México crezca y que sus hombres y mujeres, y que sus niños y niñas aumenten radicalmente su calidad de vida. Hay muchas manos, muchos ojos, muchas mentes y muchas opiniones: pero la verdadera tarea es una, y no se logrará si discutimos en cuál es la mejor forma, o la forma que a cada quien le gusta, que se concluya. Los días, meses y años pasan, y las personas siguen discutiendo en cuál es, en su respectiva opinión, la mejor manera de solucionar tal por cual problema, y mientras el mejor ángulo es discutido, las décadas pasan y el problema continúa y sigue creciendo.

Vivamos, estimados compatriotas, en nuestra propia piel ese ardiente deseo que tenemos de ser un país mejor. Hagamos todos los días las pequeñas acciones que construyen una gran diferencia. Hazlo por tu propio bien primero, y también por el de los que amas. Dejémosle un mundo mejor a nuestras futuras generaciones.

Arreglemos el problema de raíz hoy, antes que nuestros hijos tengan la disposición de hacerlo, pero se vean incapaces, porque sus predecesores, aquellos quienes pudimos hacer algo mientas los problemas aun tenían solución, no hicieron nada.

Toca tu corazón. Mira a tu alrededor, y observa la gente que tanto te necesita. Mira la desesperación con la que una madre intenta alimentar a su hijo. Mira las lágrimas en el rostro de hombres que no tienen con qué darles un mejor futuro a sus pequeños. La angustia de nuestro pueblo. La impotencia de los más débiles que acuden con llanto a aquellos que les pueden ayudar. No les cerremos las puertas en sus caras.

Te suplico, estimado líder de este país, que veas por un minuto el llanto del pobre, del niño indefenso o de la mujer maltratada. Del hombre que anhela darle a su pequeño una vida mejor, pero no sabe cómo. Hagámoslo por ellos. Hagámoslo por estas almas que necesitan de una mano de apoyo, una solución a su problema. Los que somos fuertes fortalezcamos a los débiles. Los que somos ricos enriquezcamos a los pobres. Los que somos valientes llenemos de valor a los que no se atreven a un verdadero cambio de vida. Busca por un momento el cómo debe sentirse el varón que quisiera partirse la espalda o desangrar por ver a su pequeño sonreír en un mundo mejor.

Yo lo anhelo así también. Yo deseo que mi pequeña hija tenga una mejor vida y viva en un mejor país. No quiero ver a este pueblo moribundo, desangrando, débil y explotado. Quiero ver a un México fuerte, decidido, luchador, determinado, capacitado y con educación.

Están en nuestras manos. Los que tenemos la fuerza y la educación para lograrlo, hagámoslo. Ocupemos nuestras asombrosas capacidades para encontrar una solución a los problemas que México enfrenta, y no busquemos más maneras de sangrar a su pueblo. Invirtamos nuestras horas dedicadas a buscar maneras de explotar al mexicano en buscar mejores maneras de fortificar a nuestro pueblo.

México te necesita. Si México, si su pueblo, si su gente, si sus gobernantes no cambian, éste hermoso país se nos va a morir. Enterraremos un país entero entre las ruinas de la flojera, la búsqueda del beneficio individual y la corrupción por unos cuantos pesos. Tendremos en nuestras manos y rostros la sangre que solía fluir por sus venas. Nos comerá el remordimiento al saber que pudimos hacer algo para salvarlo, y lo dejamos morir. Le permitimos ahogarse en las oscuras aguas de la pobreza, la soledad y la ineptitud.

No permitamos que este pueblo se hunda en la desesperación y la angustia. No permitamos que camine, sin una verdadera lucha, al sendero de la oscuridad y de la flojera. Dejemos de criticar. Llenémonos de ganas, de compromiso, de valor y de dedicación para lograr que este país salga del estado en que se encuentra y entre en un plano mejor. Estimado amigo dirigente, tú que sabes cómo lograr una meta, ayúdanos a alcanzar una meta común: en bienestar colectivo de México.

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