La Desesperacion de un Mexicano

¿Quién podrá hacer algo? Los grupos fácticos en México están acabando con el tejido social, la legalidad y con la vida. El Cartel de Tijuana (Hermanos Arellano Felix), El Cartel de Juárez (Carrillo Fuentes), Los Beltran Leyva, El cartel de Sinaloa (Joaquin “El Chapo” Guzman), El Cartel del Golfo, asi como sus respectivos brazos armados, Los “Zeta”, “La Linea” y “La Familia”.

Pero, ¿Será acaso que entre estos grupos han logrado aterrorizar a todo México? ¿O será que estamos viendo nada más que la manifestación lógica y obvia de un País donde reinaba la corrupción, la inequidad, impunidad y apatía?

En un comercial del periódico “Milenio”, dice una locutor “La información es poder: poder para limpiar a México de toda la gente mala”. Pero ¿Qué es el mal y quienes son malos? ¿Cómo se clasifica a la gente y hasta qué punto se vuelve uno malo? Lamentablemente, bajo los estándares más estrictos, librar a México de la gente mala significaría virtualmente limpiar a México de su gente… punto.

¿Será que estos grupos son los responsables de las “Micro-Extorsiones”, donde se les han pedido “Cuota de protección” a familias por cantidades tan miserables como hasta de mil pesos? ¿Será que estos grupos del crimen organizado han logrado que la gente no se sienta segura? Si lo pensamos un momento, ¿Cuándo es que la gente comenzó a sentirse insegura de hacer cosas tan insignificantes como es dejar el auto abierto toda la noche, dejar las puertas de sus casas abiertas, salir de viaje confiados, dar y recibir dinero en la tienda sin pensar que te están robando, etc?

Es mi opinión que, a pesar de que los grupos fácticos en México han sembrado el terror a la muerte y la inseguridad de ser ultimados, los problemas se han venido acumulando desde hace años. La muerte al prójimo da inicio en la apatía que siente el asesino ante la vida humana. Esta falta de respeto se basa en los valores cambiados y principios distorsionados que constituyen a este individuo. A su vez, estos valores y principios se aprenden al crecer y vivir en un ambiente familiar sano.

La mayoría de los individuos que hoy aterrorizan nuestras calles son personas que no tuvieron una familia, o crecieron en una familia altamente disfuncional. En ambos casos, las familias que cultivaron a este tipo de personas encontraron sus razones al ser parejas jóvenes sin experiencia de la vida, que tuvieron relaciones sexuales y la chica salió embarazada. No tienen aspiración ni vocación de padres, puesto que ellos mismos aun son bastante jóvenes, pero la promiscuidad y la falta de información les “Permitió” experimentar con sus cuerpos de manera irresponsable.

O bien, chicas que son victimas de asalto sexual o violación, que terminan embarazadas y no saben cómo cuidar o instruir a los hijos. A su vez, la violación es perpetuada por este tipo de individuos que vienen de un trasfondo similar o peor, o fue concebido en las mismas condiciones que él concibe a sus hijos. El patrón se repite una y otra vez, y parte de ello es por padres irresponsables que no enseñan a sus hijos o hijas cómo es que un hombre o una mujer deben ser.

Son individuos que viven una vida dura, sin aspiraciones a mucho. Fácilmente seducidos por la idea de tener un poco de dinero mal habido, con carácter débil que sucumbe ante cualquier menor provocación y necesidad baja. Lamentablemente son personas que creen que sus sufrimiento les da el derecho de tomar todo lo que quieran, hurtarlo de las manos y las vidas de los demás. Piensan que su vida trágica y difícil les exenta de seguir las reglas. Hay quienes incluso defienden la vida criminal al robar y despojar, ya que se excusan detrás de la vida difícil que han llevado, pensando que fueron orillados a hacerlo y que no tienen opción.

Pero todos tenemos opción. Opción de tomar la vida humana y violentarla, o de respetarla. Todos decidimos y daremos cuentas por nuestras decisiones. Todos, sin excepción alguna, hemos de enfrentar la justicia y recibir el pago de nuestros hechos. En la vida nada queda sin pagarse: El que por la espada vive, por la espada también muere. El que a balazos quita la vida injustamente, también a balazos ha de morir. La vida es un sube-y-baja, y todo lo que aventemos al aire, eventualmente ha de regresar a nosotros, caernos encima y, dependiendo de lo que haya sido, nos levantará o nos matará.

Los valores mas importantes, los que han de marcar la diferencia entre una sociedad de “Perros”, y una de humanos, son aquellos que se enseñan dentro del periodo de formación del individuo. Los padres tienen la gran responsabilidad de enseñar a los hijos lo que ellos más tarde deberán pasar a la siguiente generación. La Biblia dice “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él”. La generación del México de hoy está muerta. Nuestros hombres y mujeres han probado el sabor de la corrupción y hay poco que se puede lograr el día de hoy. Pero nuestros hijos son una generación en formación. Los jóvenes de hoy son los regidores del mañana. Son nuestros futuros policías, y podemos enseñarles la ética y excelencia moral, o podemos solapar sus errores y aumentar su desgracia.

Nuestros hijos (Aquellos inocentes y silenciosos testigos que nos ven y nos conocen a la perfección) serán nuestros dirigentes el día de mañana. Lo que les enseñemos hoy se verá reflejado el día de mañana. La respuesta a todos los problemas es instruir a la nueva generación de Mexicanos por la senda del bien. la ética, la excelencia y la lealtad.

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One Response to La Desesperacion de un Mexicano

  1. jose says:

    simon. Tienes razon con lo que dices.

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