Don Julian

Grandes Historias de Exito en Mexico

Podrás odiar a éste hombre por las razones que tú quieras. Tal vez no te gusta la calidad del servicio que da su compañía Telmex, o los precios con los que opera. O tal vez podrás amarlo, por sus muchas contribuciones en tema de caridad, por su visión, su solidez o su ingenio. Pero una cosa no se puede dejar de hacer: admirarlo.

Carlos Slim Helú es el hombre más rico de México, el tercero más rico del mundo y uno de los más poderosos. Recientemente se aferró en querer poseer una parte de la revista TIME, entre sus múltiples empresas donde figuran grandes y reconocidas marcas como Best Buy. Su visión y ejemplo de superación tienen pocas historias comparables.

Pero el verdadero logro no comenzó con él. Si bien él lo ha aumentando y lo ha perfeccionado, el logro comenzó con su padre, Julián Slim Haddad. Mucho se ha escrito de Carlos. Su foto se encuentra junto a la de grandes personalidades como el mismo Presidente Felipe Calderon, el ex-Presidente Bill Clinton. Su historia se ha publicado en miles de revistas, y su rostro a aparecido en miles de portadas. Ha estado consecutivamente en dos de las listas mas importantes de personas poderosas en el mundo: Forbes 100 y Time 100. Uno puede excusar a Carlos Slim por tener tan grande riqueza, ya que nació en cuna de oro, plata o cualquier otro material que te guste agregar. Sin embargo, su padre, Julián, no tuvo tal suerte. Julián fue, y sigue siendo, un ejemplo de superación y de autosuficiencia, en tiempos aun más peligrosos que los que vivimos hoy, en un país aun mucho más pobre y proveniente de un transfondo aun mucho más turbulento que el mexicano común. ¿Qué es lo que hizo que lograra tal hazaña? En mi opinión, valor, determinación, y sobretodo la apreciación de las cosas con la que contaba, lejos de quejarse de lo que no tenía. Slim estaba en desventaja con cualquier otra persona, incluso el mexicano mas humilde.

En 1902 totalmente solo, con 14 años de edad, sin hablar español y procedente de Líbano llegó a México Julián Slim Haddad. Esto es ya de por sí un comienzo mucho más difícil del que el mexicano común tiene al nacer. Slim Haddad llegó a México huyendo del yugo del imperio otomano, que en aquel entonces obligaba a los jóvenes a incorporarse a su ejército, por lo cual las madres exiliaban a sus hijos antes de que cumplieran los quince años.

Así, pues, llegó Don Julián, joven, enérgico y lleno de entusiasmo e ideas, después de desembarcar en Veracruz y partir a Tampico, Tamaulipas, con la convicción de salir adelante junto con el país que los había recibido. Era obvio que proviniendo de un país en conflicto y de bajo perfil, Julián apreciara lo que los mexicanos no hacían en su propio patio.

En Tampico se encontraban cuatro hermanos de don Julián que ya se habían establecido en la ciudad. Más tarde los hermanos Slim, cambiaron su lugar de residencia a la Ciudad de México y en 1904 Julián Slim, junto con su hermano José (trece años mayor que él) forman la sociedad mercantil llamada La Estrella de Oriente, bautizada así en honor a su lugar de origen. Se asociaron con un capital de 25,800 pesos, aportando el 50 por ciento cada uno de ellos. En mayo de 1914 y en plena Revolución Mexicana, Don Julián, con 26 años de edad, le compró a su hermano José el otro cincuenta por ciento por la cantidad de 30 mil pesos.

La Estrella de Oriente era una importante mercería ubicada en la Calle de Capuchinas (hoy Venustiano Carranza), que con el paso de los años y dada la enorme dedicación al trabajo de Don Julián así como su gran talento empresarial, para el 21 de enero de 1921, apenas diez años después de fundada la empresa, ya tenía mercancía por un valor superior a los 100,000 dólares, así mismo, para esas fechas, Don Julián ya había adquirido más de once propiedades en la zona, la cual era de las más comerciales, activas e importantes del centro de la Ciudad y por ende del país. El valor actual de la tienda sería superior a los 7 millones de dólares y el de las propiedades, alrededor de 28 millones de dólares.

¿No habrían, acaso, los mexicanos hacer algo así? Yo creo que sí. ¿Por qué no lo hicieron? Para el año de 1922, Don Julián contaba ya con un capital de $1,012,258 pesos entre propiedades, comercios y acciones diversas.

Gracias a su inteligencia y tenacidad en el trabajo, Don Julián Slim Haddad se convertiría en un prominente empresario y padre de familia ejemplar, que supo inculcar en sus hijos, tanto los valores morales, como la dedicación y conocimiento para el trabajo.
Las razones del éxito comercial de Don Julián Slim Haddad fueron simples: vocación, talento y trabajo. Don Julián se anticipó al pensamiento empresarial de su época, ya que tuvo un dominio profundo de la actividad comercial y ya en los años veinte hablaba de que el comercio eficiente era el que vendía grandes volúmenes, con márgenes reducidos y con facilidades de pago, factores que rigen a los grandes almacenes de descuento en la actualidad.

Carlos Slim Helú, nace el 28 de enero de 1940 en la ciudad de México, donde aprendió a muy temprana edad el valor de la familia como prioridad en la vida. También desde muy niño, recibió sus primeras enseñanzas empresariales, ya que Don Julián les daba a cada uno de sus hijos una libreta de ahorros junto con su habitual “domingo” y semana a semana, a fin de que administraran sus ingresos y egresos, la revisaban con él, veían sus gastos, compras y movimientos, así es como siguiendo esta regla, los hijos de Don Julián llevaban sus propios balances personales e iban viendo como se desarrollaba su propio patrimonio. A partir de entonces para el pequeño Carlos la inversión y el ahorro se volvió parte de su vida, siendo esto para él su primer aprendizaje empresarial, mismo que pronto pondría en marcha al abrir su primera chequera y comprar acciones del Banco Nacional de México con tan sólo 12 años de edad.

La riqueza, de todo tipo, tanto material como espiritual, no tiene una gran formula o secreto poco conocido y reservado para algunos. El trabajo duro, la prudencia y las ganas de superarse son más factores que el talento, el ingenio o el carisma. Estos últimos, a pesar de que son muy útiles al poseerlos, ni son necesarios ni suficientes. Determina hoy lo que quieres ser, y levántate cada día pensando en ello, buscando llegar a serlo. Acuéstate cada noche sabiendo que diste un paso adelante en tu meta. Ten en cuenta las palabras del famoso comunicador Dante Gebel: “No pueden quebrar mi voluntad; no pueden destruir mi determinación. Satanás debe elegir: o tiene un predicador o una espina clavada en el talón, pero no se puede deshacer de mi”. Con ésta actitud, todo es posible.

Fuente: Biografía de Carlos Slim Helú.

NOTA: Esta entrada incluye  comentarios del autor.

Liderazgo Emergente

Paul Kagame: Un Ejemplo de Cambio

“El Presidente de Rwanda, Paul Kagame, es el rostro del emergente liderazgo africano. Su estrategia para la reconciliación, modelo de manejo y el apoyo que ofrece a las mueres en cargos de liderazgo, aunado a su insistencia en la autosuficiencia de su pueblo, estan transformando un Estado Fallido en uno con un futuro brillante.

Kagame, 51, es uno de los pocos líderes que han servido de modelo en la transición de soldado a político. Durante el famoso Genocido de Rwanda, en 1994, el mundo contempló con horror el suceso, pero no hizo nada al respecto. Kagame es el responsable de acabar con ésta tragedia. Después del genocidio, la nación se encontró en ruinas. Kagáme, junto a otros de su equipo, comenzaron el lentro proceso de la reconstrucción. Ese proceso cambió su lentitud por una aguda rapidez cuando Kagáme fue electo Presidente en el 2000. Comenzó una serie de reformas y estrategias de reconciliación que han llamado la atención de inversionistas alrededor del mundo.

Su estilo de liderazgo tiene numerosas características poco comunes. Una de ellas es su voluntad para escuchar y aprender de sus oponentes. Cuando el reportero Stephen Kinzer escribía la biografía de Kagame, el Presidente le dio una lista de sus más grandes críticos y sugirió que Kinzer hablara con ellos. Su meta era que el escritor descubriera quien el Presidente realmente es, hablando con sus críticos. Solo un líder humilde y confiado haría eso.

Kagame tiene una política de cero-tolerancia a la corrupción en su país. Rwanda es uno de los pocos países del mundo donde rara vez (si no es que nunca) se pide o insinúa un soborno. Cualquier empleado público es humillado públicamente cuando se sorprende en el más minimo acto de corrupción, y es el pueblo quien decide su suerte”

Por Rick Warren, pastor de la Iglesia Saddleback en California.

La Fabricacion de las Circunstancias

“Tú tienes tu casa. Qué tan limpia esté depende solamente de ti” – Instay Ll

Hay algo que me gusta mucho de la película “Lluvia de hamburguesas” que estuve viendo el otro día. A pesar de que en sí el largometraje me gusta mucho por el concepto de un joven científico en quien nadie confía y termina siendo el héroe (con el cual me identifico, pensando que hay poca gente que aprecia a los visionarios, tachándolos de locos), no es el elemento de mi preferencia en la historia. La trama cuenta como un joven busca realizar sus sueños como inventor, y a su paso se topa con muchas frustraciones. A pesar de considerarme un inventor yo mismo, no son los inventos con los que cuenta lo que me gusta más, ni el humor sano que nos brinda. Hay un pequeño personaje de bajo perfil en la película que resalta por su ausencia: Menny.

Menny es un personaje de estatura muy baja incluso para los personajes animados en la película. Siendo un personaje de caricatura, Menny me enseñó una lección que no voy a olvidar, y no es por el hecho de que no lo haya sabido ya, sino porque me permite usarlo como ejemplo para demostrar con palabras tangibles algo que es intangible. Una idea que ha rondado mi mente durante años ya, y que de una u otra forma intento darle forma, cuerpo, expresión y proyección para que otros lo puedan comprender también. No pude lograrlo hasta hoy al acordarme de Menny.

Menny es un personaje que en la película se basa en un hombre de mediana edad procedente de Guatemala. En la caricatura, Menny es tan solo el camarógrafo de uno de los personajes principales, Sam Sparks, una joven aspirante a presentadora del clima que se le da la oportunidad de cubrir un evento nacional.

Durante toda la película Menny guarda silencio, es serio, y mantiene su bajo perfil. No es hasta el crescendo de la película, cuando las circunstancias se vuelven turbulentas, que nos damos cuenta que Menny es más de lo que aparenta. Uno de los niños sufre un coma alimenticio por haber ingerido demasiadas golosinas, así que desesperadamente buscan a un doctor. Entonces aparece Menny, diciendo que es doctor. Sam le pregunta “¿En serio?” a lo que él le responde con total seriedad, síntoma de que dice verdad “Sí, en Guatemala. Vine a los Estados Unidos por una vida mejor. ¿Una gran decisión, no es cierto?”, esto último con un tono entre sarcasmo y seriedad.

Rumbo al final de la película, Menny también demuestra ser piloto aviador, y además comediante (Cosa que obviamente contrasta con su personalidad, lo cual lo hace más divertido).

Menny me recuerda a todas las personas que se preparan, luchan y se superan, para intentar ponerse voluntariamente bajo el yugo de las personas que intentan esclavizarlo. Menny es uno de los típicos que inconcientemente aceptan en hecho de preferir ser esclavos de los ricos y no jefe de los pobres, por encontrar una manera práctica de expresarlo. Alguien podría pensar que es mejor ser el sirviente en una casa grande, a ser el jefe en una pequeña. Lo que no se da cuenta es que el jefe en la casa pequeña también puede llegar a ser el jefe en la casa grande. Y mejor aún, el jefe de la casa pequeña puede llegar a hacer crecer su casa, hasta el tamaño que él quiera.

Menny era doctor, piloto y sufrió muchísimo para viajar a los Estados Unidos. Y sin embargo, como todos los que trabajan duro en la vida real, puedo imaginarme hablando con él y preguntándole “¿Por qué es que decidiste viajar y no gastar tus energías que ocupaste para llegar a Estados Unidos simplemente transformando tu comunidad y país?”. Casi estoy seguro de lo que respondería: lo mismo que todos me han respondido. De una manera u otra su idea es que no pueden llegar a ser lo que quieren en su propio país, porque “Alguien” no les da la oportunidad. Se culpa a factores externos como la situación económica, la corrupción, etc. Pero no nos damos cuenta que éstas son nada más que circunstancias fabricadas. Si tenemos el poder de crear nuestra propia situación, ¿Por qué hemos decidido que sea una situación negativa?

Como los pobres trabajadores que a menos que “Alguien” los emplee, pueden morir de hambre antes de emplearse a sí mismos en algo. Menny tenía todo para poder fabricar las circunstancias a su alrededor. Uno puede excusar a un campesino por su probable falta de educación académica, o tal vez a alguna persona que no tenga educación superior el no saber cómo emprender las cosas. Pero un Doctor, que ha vivido una vida experimentada y está “Preparado” para tomar las circunstancias por los “Cuernos” y superarse, no puede ser excusado. ¿Quién podría ser ese alguien que puede emplear a una persona poco capacitada? Tal vez una persona muy preparada que tenga visión y propósito. Tal vez una persona que este estudiada y sepa como se mueve el mundo. Pero ¿Qué excusa tiene una persona preparada para no hacer las cosas que necesita, y buscar que alguien más lo emplee?

Menny es un claro y tangible ejemplo de las personas que nunca estará lo suficientemente preparados para fabricar sus propias circunstancias. Napoleón Hill siempre dio la siguiente recomendación: “Comienza con tus sueños hoy, donde estás. No esperes. Nunca llegará el tiempo “perfecto” para hacer las cosas; necesitas comenzar hoy”

¿Hasta dónde quieres llegar?

Una cosa es la motivación y otra cosa es el potencial. George W. Bush fue porrista en la preparatoria donde asistió. Lamentablemente pensó que la presidencia de los Estados Unidos se trataba de lo mismo: ser positivos sin importar las circunstancias. Bush pensó que con motivar a las personas era suficiente para que se cumplieran sus mentas.

Existe algo que debemos tener en cuenta: La motivación y el potencial son dos llaves de paso en la misma manguera. Ambas tienen que estar abiertas para que el agua fluya. Una persona sin motivación, aunque con mucho potencial, no llegará a nada. Una persona sin potencial, con todos los ánimos del mundo tiene un panorama limitado. ¡Que bueno que los humanos tenemos, ya de cajón, el potencial de hacer todo lo que nos propongamos! Lo único que nos falta es saber que podemos, y comenzar a caminar hacia ello.

Hazte la pregunta: “¿Hasta dónde quiero llegar?”. Intenta contestarla honestamente. No es solo a qué distancia quieres llegar, sino que es también la pregunta subjetiva ¿Quieres llegar a algún lado? Esto mismo lo he preguntado a muchas personas, y mi conclusión es que si no llegan a donde quieren llegar, es por que en realidad no quieren estar ahí. Existen muchas personas (la mayoría, yo digo) que culpan a las circunstancias por su situación. En alguna ocasión llegué a preguntarle a un ingeniero por qué no estaba en su propio negocio. No recuerdo los detalles, pero la respuesta rondaba en que la culpa la tienen entre el gobierno y la situación económica. Y casi me veo obligado a preguntar “¿Cómo lo han logrado los ricos de México?”. Viven en el mismo país, con las mismas circunstancias y el mismo gobierno. ¿Cómo es que ellos lo hacen? Después de batallar un rato con la respuesta, me contestó que a lo mejor ellos tenían mejores oportunidades.

Como uno puede observar, las personas que siempre culpan a sus circunstancias no se dan cuenta de que ellos mismos las fabrican. El padre de Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México, y el tercero más rico del mundo (Mexicano de nacimiento) logró todo lo que tiene en el mismo México del cual muchos se quejan. Entonces, si el país no es el factor determinante, ¿Qué es? Te diré la respuesta: uno mismo.

¿Hasta dónde quieres llegar? Fíjate una meta. Hazte un propósito y trabaja todos los días incansablemente por ello. Verás que llegarás.

Menny era doctor. Era una persona preparada, inteligente, y con grandes ventajas. Menny sería la persona más indicada para tocar las vidas de las personas a su alrededor, y transformar sus circunstancias a través de la colaboración social. ¿Qué hizo que decidiera poner sus talentos al servicio de sus amos Norteamericanos? La respuesta yace en el mismo sitio donde encontramos la respuesta a ¿Por qué México no avanza?: Las circunstancias se fabrican, no se sufren. Uno no debe “paga” el precio del éxito, uno debe “disfrutar” el precio del éxito. Fíjate una meta, identifica los pasos que debes seguir para llegar a ella, los enemigos que tendrás que derrotar, y una estrategia para hacerlo. Ésta formula te llevará a cumplir tus metas. Si no lo haces, es porque no quieres.

El Deterioro del Tejido Social

¿Qué es el tejido social?

Por la mañana sale Juan temprano a su trabajo. Juan es dentista y depende de las caries para sobrevivir. José es un buen paciente ya que en el último año que ha intentado mejorar su apariencia, comenzando con sus dientes, y ha invertido más de 8 mil pesos para lograrlo. José es mecánico, y ha obtenido esa cantidad de dinero reparando autos y arreglando lo que otros no pueden arreglar. Una profesión que le permite pagar el costo de vivir.

Fernando es uno de sus clientes frecuentes; cada mes le tiene un nuevo auto para reparar. Fernando se dedica a comprara autos descompuestos a un bajo costo y arreglarlos para venderlos por una mejor tarifa. Esta profesión le permitió vivir cómodamente más de 20 años junto a su esposa Leticia y su hijo Juan, a quien le pudo pagar la universidad para titularse como Doctor Dentista y de lo cual hoy vive.

Así es como se conforman las sociedades: Este es un ejemplo sencillo de una sociedad de intercambio de vienes y servicios.

¿Alguna vez haz escuchado en término “Tejido Social”? Para entender bien éste término debemos pensar en la composición de un tejido humano. Las células individuales forman grupos de células más grandes, las cuales forman órganos. Los órganos forman parte importante de la constitución de cada cuerpo humano.

En la sociedad sucede lo mismo. Individuos forman sociedades de convivencia, o matrimonios, donde dos humanos independientes deciden coexistir en esta vida. En los casos más comunes, éstos forman un grupo mayor llamado familia, compuesto (en su mayoría) de un Padre, una Madre y uno o varios hijos o hijas. Vemos, pues, como los componentes más básicos de la humanidad van formando cada vez más complejas asociaciones para logra objetivos comunes. En el caso de las familias, lo ideal es un miembro de ésta ofrece algo que el otro no puede conseguir por si mismo, a cambio (implícito) de algo que en sí el primero individuo no puede adquirir. En el caso de los matrimonios heterosexuales (en contraste a las uniones de cualquier otro tipo), para poder procrear es necesaria la participación de un hombre y una mujer, ya que individualmente no pueden lograrlo ninguno de los dos.

En su expresión más básica, una sociedad es más “conveniente” ya que puede cerrar un pequeño “ecosistema” para una parte supla las necesidades de las demás partes a cambio de que algunas de sus propias necesidades sean suplidas. Pensémoslo de ésta manera: Si cada ser humano se quedara en esta tierra como individuo, la primera y más importante actividad se vería nula: la procreación. Además, cada persona debería pensar en suplir su necesidad de vivienda. Tendría que haber una casa por cada persona en el planeta. Tendría que haber un medio de transporte por cada persona, lo cual implica un grandísimo impacto ecológico.

La familia es el primer nivel de toda sociedad. Hay quienes alegan que es el individuo el primer nivel, pero un individuo no puede ser “socio” de sí mismo, sino de otro individuo. Por ende, en un individuo no existe ningún nivel de sociedad. Es esa unión de dos o más individuos lo que constituye una sociedad.

Se puede decir que una comunidad es el segundo nivel de sociedad, donde grupos de individuos intercambian bienes y servicios para suplir necesidades que de otra forma tendrían que suplir ellos mismos. Nadie puede ser todas las profesiones, sino que es más conveniente que uno provea un servicio, y que otro le satisfaga una necesidad a cambio. En ese sentido, las comunidades proveen beneficios para sus miembros que de manera individual no pueden conseguir. En una tribu, por ejemplo, algunos cazan mientras otros recolectan. Otros construyen casas mientras que aun otros más proveen la madera, mezcla y demás materiales para construirlos. De otra manera cada persona tendría que cazar, recolectar, cortar madera, fabricar mezcla y construir su propia casa, cosas imposibles de hacer solos.

Llevando la sociedad al siguiente nivel tenemos las empresas o compañías. Estas organizan a grupos de personas para conseguir un beneficio mutuo: a los empleados se les da un sueldo fijo por su trabajo, lo cual no tienen los dueños. Sin embargo, su sueldo es mucho menor de la posible ganancia que los organizadores pueden lograr.

Existen también los gobiernos, las organizaciones religiosas, los hospitales, escuelas, universidades, agencias y todos los demás compuestos más complejos de la sociedad. La expresión de la unión de muchos individuos, mentes, manos y pensamientos, para la obtención de un propósito común.

Para poder poner un hombre en la luna, Los Estados Unidos debió organizar a su gente, sus estudiosos, sus contribuyentes y sus gobernantes para lograr ese objetivo. Jamás lo habría logrado Neil Armstrong de manera individual.

Estos son los beneficios de las sociedades; la obtención de propósitos comunes que de otra forma jamás se podrían lograr. Es mi opinión que los beneficios de una sociedad son mucho mayores que los sacrificios que sus miembros deben hacer, ya que los sacrificios son cosas que de igual manera no tendrían si no viviesen en comunidad.

En un matrimonio, por ejemplo, se deben dejar a un lado ciertos gustos personales para dar paso a gustos colectivos. Y sin embargo, esos gustos personales son se podrían alcanzar si la persona no vivieran en comunidad. El manejo del dinero, la decoración del hogar, el cuidado de los críos, etc. Todos son sacrificios ya sea de tiempo, dinero, esfuerzo o gusto que uno debe hacer para poder obtener los beneficios de vivir en sociedad.

Esto es lo que compone al tejido social: la unión entre todos los individuos para la obtención de metas y objetivos comunes. Lo que en inglés de le conoce como “Give and take” o “Dar y recibir”. Uno sacrifica un poco para obtener algo mejor. Así es como funciona la sociedad.

¿En qué consiste el deterioro del Tejido Social?

Cualquier sociedad saludable se basa en la confianza y la responsabilidad. En una ecuación simple, la confianza de un ser humano en que el otro va a cumplir, y la responsabilidad del ser humano para cumplir lo que dice que hará.

El deterioro del tejido social se da al faltar alguna de estos dos principios de sociedad. Ya sea que como individuos no confiemos en los demás sin razón, o que al confiar en ellos nos fallen, ambos escenarios van deteriorando la sinergía o la dinámica de las sociedades. Esto va provocando un “alentamiento”; es decir, que la sociedad se va deteniendo, hasta llegar el punto de no conseguir ningún objetivo común. Esto lo llamo congelamiento social, y se deriva de la teoría del congelamiento particular, la cual dice que algún día todas las partículas del universo dejarán de estar en movimiento y se quedarán quietas. En este momento, el universo será muy frío para poder conseguir la vida orgánica.

La capacidad de las personas para organizarse es vital para cualquier sociedad. Sin la capacidad de organización no puede haber sociedades. Cualquier actividad de falta de responsabilidad que dañe la confianza de los miembros de cualquier sociedad inevitablemente causará un deterioro en el tejido social. Deterioro que es necesario subsanar, pero que resulta dificil.

El hecho de que los seres humanos somos por naturaleza sociables facilita que se sane este deterioro. Cada ser humano nace con cierta confianza, la cual se va perdiendo o reafirmando. Sin embargo, como en cualquier herida física, una persona que en un momento confió y vio traicionada su confianza no podrá volver a confiar de la misma manera. Queda una cicatriz en su confianza. Al cabo de muchas heridas de confianza, el individuo terminará rompiendo lazos de sociedad, como es el caso de los divorcios.

Esto es comparable a un tramo de tela. La unión de los hilos produce un recubrimiento útil. Al debilitar esos hilos individuales, todo el tejido se ve amenazado, ya que el todo depende de las partes.

Cuando una sociedad no consigue organizarse, se estanca. Las metas comunes no se alcanzan. Los beneficios se pierden y sus miembros sufren. ¿Quién se ve más perjudicado en el deterioro social? Los mismos miembros de esa sociedad.

En una entrada anterior titulada “¿A quién es más conveniente robar?” describo cómo es que los ladrones de una sociedad se pueden ver aun más beneficiados si éstos permiten que sus miembros prosperen. Habrá quien mal interprete el concepto, pero la idea es proveer una razón lógica por la cual no se debe robar: por el simple y sencillo hecho de que quien roba también se verá afectado si aquellos a quienes roba lo pierden todo.

En una manera muy similar, cuando una sociedad sufre de deterioro, sus miembros sufren las consecuencias y la falta de esos beneficios. Un ejemplo sencillo sería este:

Digamos que cada persona en esta tierra debe cargar consigo el costo de vivir en ella. Comparemos este costo a una roca que cada uno debemos mover de un lado a otro de vez en cuando. La roca pesa 100 kilogramos, y hay una para cada persona. Una pregunta de lógica: ¿Cuál es la manera más conveniente de mover esta roca? Si lo intentamos solos, llegaremos agotados a una cierta distancia corta. Sin embargo, si tenemos la capacidad de organizarnos, podemos ofrecer ayudar a alguien más con su problema si ellos nos ayudan con el nuestro. Si diez personas se unen para mover cada roca a la vez, deberán hacer diez recorridos llevando un peso de 10 kilos, lo cual es infinitamente más fácil que llevar una roca de 100. De esta manera, esos diez individuos podrán mover sus rocas mucho más lejos.

El ejemplo anterior es exponencial, lo cual quiere decir que si una persona puede mover su roca un metro por hora, no es equivalente a diez moviéndola diez metros por hora. Si cinco personas mueven una sola roca, pueden llevarla 100 metros en 30 minutos, lo cual es exponencialmente mejor. Pero si diez personas se unen, podrán llevar cada roca 200 metros en 10 minutos. Terminarían con las diez rocas en una hora y media, llevándolas todas 200 veces más lejos. El beneficio sería del 60,000% (60 veces mejor).

Pero si ninguno de esos miembros confía en que los otros harán su parte, o si lo hacen y los demás no cumplen, cada uno se verá moviendo su propia roca. A esto se le conoce como “Re-inventar la rueda” o hacer y sufrir todos lo mismo, por no unirse para compartir experiencia y esfuerzo y disfrutar los beneficios.

Cuando las personas no consiguen establecer lazos sociales, los resultados nunca se logran. Las sociedades se estancan, sufren una lentitud y, eventualmente, se detienen por completo. Cuando esto sucede en un país, se le conoce como “Estado fallido”, donde los miembros de su sociedad son incapaces le lograr acuerdos y compromisos para alcanzar fines comunes.

Dependiendo del tipo de confianza y la voluntad que exista para hacer cumplir la legalidad en cualquier país, será así su resultado y su destino. Si en un país la gente no puede confiar una en el prójimo, su final es indudablemente trágico.

Entre las concisiones que provocan deterioro social se encuentran las siguientes:

  1. Falta de Educación
  2. Pobreza
  3. Inseguridad
  4. Indiferencia de la gente

El Núcleo Familiar

Hace poco tuve una pequeña charla con un amigo del trabajo. De alguna manera (no es raro de mi parte) la conversación se torno política y comenzamos a discutir los problemas que afectan a nuestro país. Su opinión era que pensaba irse del país cuando tuviera lo oportunidad. Al preguntarle por qué, me dio sus razones, que no difieren a las que me han dado en otras ocasiones: Inseguridad, pobreza, corrupción, etc.

Yo le platiqué que todo país tiene el gobierno que merece, y que en toda sociedad abunda el crimen que se tolera. Con esto quise decirle que nosotros mismos hacemos las circunstancias del país, y que nosotros mismos podemos arreglarlo al llegar a acuerdos. Entonces le pregunté “¿Cuál es el problema, en tu opinión?”. Mi amigo me dio una muy sabia respuesta al decirme: “Yo creo que el problema, y la solución, radican en la manera que se crían a los niños. La educación en casa es lo más importante, y los pequeñitos necesitan ser enseñados por los padres de manera digna”.

Yo no podría estar más de acuerdo. Una persona que ha sido instruida en la ley de causa y efecto piensa lo que hace dos veces antes de hacerlo. Una persona con educación, que se le ha instruido a acatar la ley y el estado de de derecho, así como el trabajo duro y la orientación moral sana, busca deliberadamente el bien y no el mal. A una persona se le debe enseñar valores, principios y moral. Pero pensé en qué es lo que tienen que suceder para que las familias sean así. Entonces le pedí que mirara al panorama de la familia mexicana común.

Si vemos a las familias mexicanas, nos toparemos con circunstancias que no favorecen el panorama antes descrito. Es decir, la razón por la cual el padre y madre promedio en México no está enseñándole a sus hijos lo que ellos necesitan aprender es porque ellos mismos no lo saben. Muy probablemente son padres jóvenes, en muchos casos menores de edad, que no tenían planes de embarazo. Tal vez, si es el caso promedio, la madre es una joven inexperta, soltera y sin el apoyo del padre. No saben criar hijos, ya que muy probablemente sus padres tampoco lo sabían muy bien (Cosa que explica la situación que se vive), y por lo tanto lo poco que aprendieron era a gritarle a sus hijos para que éstos hagan lo que se les manda. No tienen dinero para la educación, y viven muy humildemente día con día. Si le va bien a la joven conseguirá trabajo en alguna planta manufacturera con lo que conseguirá comprar alimento, pañales y pagar los víveres y la renta. Vivirá una vida difícil como consecuencia de las decisiones tomadas en su juventud.

El padre de familia promedio mexicano no tiene la vocación para hablarle a sus hijos cosas que se tachan como tabú, como el sexo y la protección, la muerte, la educación, el futuro, etc. Esta falta de información propicia que el pequeño crezca, durante sus años más importantes de su formación, con grandes lagunas de valores y principios. Esta historia se repetirá con sus propios hijos, ya que si el no recibe lo que debe aprender, no podrá entregárselo a sus descendientes.

Este círculo trágico que se vive en México facilita la desconfianza de las personas. La gente no está preparada ni tiene la educación humana necesaria para poder entablar lazos sociales esenciales para formar comunidades productivas y prometedoras. En otras palabras, “cada quien por su lado”. Esta descripción se conocerá como el Tejido Social Roto.

Conclusión

El tejido social consiste en la unión de personas para lograr objetivos en común. Sea de educación, protección, seguridad, religión, negocios o familiar. Las sociedades son la forma más lógica e inteligente de llegar a las metas que benefician al interés común. Para lograr obtener estos beneficios se necesitan sacrificar algunas cosas, que de otra forma también sería imposible tener simplemente porque el estado de derecho y legalidad que un grupo de personas forma es aquello precisamente lo que le permite al individuo tener lo que quiere en primer lugar.

El deterioro del tejido social se da cuando la confianza y la responsabilidad son ausentes en cualquier sociedad. Si la gente no puede confiar en su prójimo en que este podrá cumplir con los estatutos de sociedad, ésta se disuelve y se vuelve un martirio sobrellevar a la gente que la consolidaba; se vuelve difícil vivir en ella.

Parte del problema del deterioro en el tejido social es la falta de educación, lo cual, a su vez, encuentra sus raíces en el hecho de que los jóvenes hoy están participando en actos cada vez más riesgosos. Lo anterior aunado a que sus propios procreadores no tenían la experiencia para ser buenos padres, y de lo que aprenden le enseñan a sus hijos.

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¿A quién es más conveniente robar?

¿A quién es más conveniente robar? ¿A los ricos o a los pobres?

Seguramente me dirás que no es bueno robar, pero los gobiernos lo hacen. Así que yo pregunto, ¿qué tanto “jugo” le puede sacar un gobierno corrupto a un país pobre? ¿No sería mejor prosperar al pueblo, educarlo, permitirle trabajar y florecer, para que el “botín” convenga más?

Éste es el caso de los países que, a pesar de tener una mayor cantidad de corrupción que en México, los gobernantes permite que sus pueblos prosperen. No solo eso, sino que los impulsan y apoyan para que sean mejores. A pesar de que es casi un crimen desear que nos extorsionen y exploten “aunque sea un poquito”, mi pensar es que es poco realista esperar que un gobierno sea completamente transparente. En mi parecer, como dice el dicho “De los males el menor”. Le sería mucho más conveniente al pueblo y al gobierno si los mexicanos nos encontráramos en mejores condiciones.

Durante 70 años los gobernantes intentando de manera decidida mantener al pueblo mexicano hundido en la ignorancia. Durante décadas los niños y las familias más pobres de México, que representaban la clase trabajadora (el 95% de la población), se mantuvo con una dicótoma diferencia de preparación y educación, característica de los gobiernos que intentan deliberadamente mantener a su pueblo pobre, ignorante y poco preparado. ¿Por qué? Porque es más fácil robarle a aquellos que no tienen la preparación para defenderse.

Pero yo pregunto. Independientemente del hecho de que es algo malo robarle a alguien, ¿Por qué los gobernantes mexicanos no permiten que México prospere? Es decir, pensándolo lógicamente, es mejor robarle un poco a mucha gente con mucho dinero, que robarle mucho a poca gente con nada de dinero. Dejemos a un lado las emociones por un momento y preguntémonos ¿Cuánto le pueden “Sacar” a una persona pobre? ¿Qué no sería mejor quitarle poco de manera legal a mucha gente que no sienta el “golpe”?

En México hay 40 millones de personas que no reporta impuestos y que trabajan de manera informal. El fisco recarga su mano en el resto de la población. Ahora, si lo pensamos detenidamente, si intentamos quitarles su manera de vivir a estas 40 millones de personas, tendríamos que lidiar con 40 millones de desempleados que por el momento, impuestos o no, no tenemos que lidiar, ya que se “cuidan solos”. En este sentido, no se puede hacer mucho, ya que es una delicada economía que depende de sus actividades informales para sobrevivir. Y sin embargo, el otro lado de la moneda es que el fisco recarga mucho la mano en los que sí pagan impuestos. De ésta manera, algunos pagan mucho por beneficios que se aplican a todos.

Es mi opinión que sería más inteligente “Legalizar” a éstas personas, cobrarles un impuesto muy pequeño y reducir a la mitad el impuesto que el resto del país paga. Seria una redistribución del impuesto tributario. De ésta manera se consiguen dos beneficios: 1. Que el empleo informal ahora sería formal hasta cierto aspecto, por lo menos suficiente para ser controlado, y 2. Que los contribuyentes actuales pagarían la mitad de lo que pagan en impuestos, y sin embargo el gobierno no resentirían tanto el “golpe”.

En el mismo sentido, el valor de cada ciudadano en México, Per Capita (El dinero que le corresponde a cada persona) es menor a los 12 mil pesos. Es decir, a cada mexicano nos toca 12 mil pesos; hombres, mujeres, niños y niñas, de todos los rincones de México. Los que roban el dinero pueden extraer cierta cantidad de este ingreso; digamos mil pesos. Un “amo” tonto tendría reprimido a su esclavo, pero uno inteligente le permitiría florecer, puesto que la cantidad que se puede extraer de el sería mayor.

Si cada persona en México duplicara su valor neto, cosa que no es muy difícil de hacer, habrían 112 millones de personas con un valor de 25 mil pesos cada una. Si a cada una se le quita 2 mil pesos, eso deja a un gobierno dos veces más rico mientras que al mismo tiempo el ciudadano tiene dos veces la solvencia económica que tenía antes. Es simple cuestión de lógica.

Los peores errores son los que se cometen dos veces

Se cuenta la historia de una mujer que tuvo un extraño incidente manejando por una de las transitadas calles de ciudad Juárez. Se dice que conducía un auto seminuevo, mientras hablaba por teléfono y, al mismo tiempo, se maquillaba los labios. A pesar de tener una gran destreza y habilidad para hacer varias cosas a la vez, la mujer se vio impactada contra un vehículo que conducía otra mujer. Extrañamente, la otra mujer también sostenía su teléfono justo antes del impacto, mientras intentaba pintarse los ojos. El espejo que se desliza del bloqueador de sol en el lado del conductor cubría su vista más de lo normal.

Mientras Elena, la primer mujer, intentaba dar vuelta en una curva hacia su izquierda yendo de sur a norte por la avenida de las Torres, Claudia, la segunda mujer, intentaba hacer lo mismo pero de norte a sur. Elena se pasó una luz roja momentos después de ésta haberse prendido, pensando que aun no avanzaban los autos que venían de lado contario y que tendría tiempo de cruzar la calle. Claudia pensó exactamente lo mismo, pero ella se pasó la luz roja momentos antes de que ésta prendiera en verde para dejarla cruzar, intentando “Ahorrarse” algunos segundos de tiempo, ya que sabía que la luz verde se pondría en breve. Ambas terminaron impactando sus vehículos de frente.

Lo más curioso del caso es que ambas iban a la misma fiesta, en la misma casa, ya que ambas eran invitadas. Eran amigas y estaban hablando una con la otra en el teléfono; Elena intentaba darle a Claudia instrucciones de cómo llegar a la fiesta. Afortunadamente, el incidente no fue tan severo, por la baja velocidad con la que viajaban, y después de unos días de terapia física, ambas fueron dadas de alta de un hospital. Saliendo del hospital, Elena conducía de regreso a su casa, puesto que vivía sola y no tenia familia cercana que la llevara. Al ver su rostro en el espejo retrovisor, decidió darse una “Manita de gato” ya que estaba muy demacrada. Al intentarlo, se impacto con un poste en el lado extremo derecho de la calle Américas, al norte de la ciudad, donde viajaba. En esta ocasión, Elena sufrió daños en su pierna derecha y tuvieron que amputarla.

Se dice que el peor error es aquel que cometemos dos veces, y tienen razón. Aprender de nuestros errores puede, literalmente, salvar tu vida.