La Confianza

¿Te acuerdas de aquel villano malvado que marcó nuestra niñez y parte de nuestras vidas con su pesada y robótica respiración? Así es, Darth Vader (Lord Vader), aquel personaje de la famosa película “La Guerra de las Galaxias” que logró infundir un profundo temor y respeto en las personas, utilizando muy pocas palabras.

Aquella mascara oscura, la presencia y porte del traje, esa respiración artificial, y sobretodo, la orquestal música de marcha estilo Adolfo Hitler que se escuchaba cada vez que entraba en escena: era algo de otra galaxia. Hasta el día de hoy, Darth Vader se ha posicionado entre loas más emblemáticos personajes jamás creados, pasando automáticamente a la historia contemporanea de los Estados Unidos como un ícono Americano.

El traje es portado por David Prowse, un ex-Culturista Británico que pocos recuerdan. Lo que las personas más recuerdan de éste personaje es su voz, la cual hizo famoso al ahora actor de escenario James Earl Jones.

Jones goza de una de los más altos prestigios que un hombre puede tener a los ojos de los demás; confianza. La revista Forbes en su edición electrónica publicó una lista de las 10 celebridades que más confianza inspiran en sus televidentes en los Estados Unidos. Jones destaca como número uno en la lista, seguido por Tom Hanks, Michael J. Fox, Mike Rowe, Morgan Freeman, Sally Field, Ron Howard, Will Smith, Bill Cosby y Denzel Washington. (Ver mas)

La confianza y sentido de familiaridad que estas personas provocan en la gran masa del público Americano significa mucho más de lo que crees. Para algunos de ellos, como Jones, esto significa cobrar millones de dólares por año para prestar su voz a la cadena de noticias CNN. Para Tom Hanks, significa ofrecer su presencia en películas, comerciales, documentales y demás publicidad para el Gobierno Estadounidense, que ha perdido más de la confianza del público de lo que quisiera.

Son personas que han trabajado y se han esforzado por tener una reputación. Son gente que sabe que las relaciones con los demás son lo único que construye grandes proyectos. Son pioneros en lo que hacen, y lo hacen bien. Su trabajo y su historia hablan bien de ellos.

La confianza en el público que el golfista Tiger Woods generaba antes de su famoso escándalo sexual fue tal que las compañías le arrojaban dinero a montones por un poco de su fama y notoriedad. En un mundo tan competido donde todos quieren resaltar, las compañías necesitan de la imagen y confianza que estas estrellas proyectan para salir del anonimato. Cuando ésta confianza del público fue traicionada por Woods y su creciente lista de supuestas amantes, dos profesores de economía de la Universidad de California en Davis han sugerido que las pérdidas totales que las compañías invirtieron en mercadotecnia ascendido hasta los 12 mil millones de dólares después de la saga de Woods. Este es el verdadero valor de la confianza y lo mortalmente serio que resulta traicionarla.

¿Cuál es tú nivel de confianza que inspiras en la gente? ¿Eres una persona digna de confianza? En el artículo titulado “El deterioro del tejido social” (uno de los más largos que he escrito) tuve la oportunidad de distender en el tema de la tela, o el tejido, que forma nuestra sociedad. Quise explicar con lujo de detalle los beneficios que existen en toda sociedad si cada miembro de ésta toma su papel, responsabilidad y función adecuadamente.

Dentro de los conceptos que tomé en cuenta como los más importantes fueron la confianza y la responsabilidad. La responsabilidad (como el nombre indica: “Responsable” o aquel que responde) es el concepto de hacer lo que uno debe hacer, cuando lo debe hacer y como lo debe hacer. Sin embargo, la confianza es el sentido que una persona tiene cuando quiere delegar responsabilidad a otra. Es decir, una persona puede ser responsable, pero si otra persona no confía en ella, no pueden establecer lazos sociales de valor; uno debe hacer lo que tienen que hacer, pero también debe hacerlo de tal forma que los demás sepan que es responsable.

El concepto de confianza es algo que hace falta entre los actores políticos de un país. La mayoría ya son conocidos por el pueblo como gente sin honor que dice todo lo que sea necesario siempre y cuando logren su objetivo.

El Caso de la seguridad

En mi comunidad yo tengo una responsabilidad muy particular y que disfruto mucho: soy la persona responsable de la seguridad. Como líder comunitario, parte de mi responsabilidad es vigilar y monitorear las actividades, hábitos y acciones de los guardias de seguridad. Comunicarme con ellos y exigir cuentas.

Recientemente, con el aumento de la violencia en Juárez, como comunidad nos hemos visto en la necesidad de exigirles a nuestros guardias mayor destreza al hacer su trabajo. Desafortunadamente hemos visto muchas fallas en éste aspecto, de tal manera que hemos recurrido a hablar con el dueño de la compañía. No fue hasta hablar con él que pude ver claramente la forma de concretar un concepto que había estado rondando mi mente por algunos meses pero que no conseguía materializar.

Vi en el dueño un patrón de conducta y hábitos que también había visto en los guardias. Al pensarlo detenidamente más tarde, me percaté que es un patrón de conducta que he visto en mis jefes en el trabajo, en los maestros en la escuela y en la policía. Lo he visto en miembros de mi familia, compañeros de trabajo y, sobretodo, lo he visto en la política. Este patrón yo le denominé Comportamiento basado en acciones, no en resultados.

Seguramente haz visto algún político que dice, en conferencia de prensa, todo lo que va a hacer cuando sea elegido. Seguramente habrás también notado que no ofrece resultados, sino acciones. Los disfraza de resultados, pero no se compromete con éstos, sino con las acciones que va a tomar. Esto es algo claro y común que he visto antes, y que confirmé al hablar con el dueño de la compañía de seguridad. Él me decía todas las acciones que tomaría para poder mejorar el servicio, pero en ningún momento se comprometió con resultados.

Lo he visto en los políticos. Al cumplir el plazo de sus términos, entregan un informe de las acciones que tomaron, pero no de los resultados logrados. Finalmente me di cuenta de ésta persona, que lo que estaba tratando de hacer es aumentar mi nivel de confianza en el, siendo que no contaba con ella. Lo quería hacer sin comprometerse a un cambio. Me decía de cómo le exigiría a su personal que aumentaran la calidad, etc. Pero en ningún momento ofreció soluciones.

Las personas de éxito se enfocan en resultados, no en acciones. Al darme cuenta de esto con el jefe de los guardias, le comenté que él debía hacer lo que fuese necesario, pero que me asegurara un verdadero cambio. La lógica de ofrecer acciones en lugar de resultados es simple: Yo prometo hacer algo. Si éste algo funciona, qué bueno. Si no funciona, por lo menos hice lo que prometí. Es parte de la falta de confianza: confianza en que uno puede lograr hacer las cosas y que éstas pueden ser resultados verdaderos.

Este es solo un pequeño ejemplo de un gran problema que necesitamos corregir: el incumplimiento. A la larga, el incumplimiento ha causado una falta de confianza de las personas. La gente no confía en que haya personas capaces de dar resultados, lejos de simplemente proponer y prometer acciones.

Esto lo he visto muy a menudo con mi mecánico: constantemente me dice de que lo le va a hacer a mi auto (o lo que ya le hizo). Pueden ser cientos de cosas, pero si mi auto sigue sin funcionar, yo no estoy contento con el servicio. Quiero que pongamos esto en perspectiva: imagínate que vas al médico porque tienes un dolor muy fuerte en alguna parte de tu cuerpo. Al examinarte, el médico te dice “Vamos a operarlo de la columna para hacerla una fusión espinal, ya que tienen discos dañados….”. Después de la operación, y de la recuperación y la enorme cuenta de honorarios a pagar, te das cuenta de que sigues teniendo el mismo dolor. Regresas con el médico y te dice “bueno, yo le hice lo que dije que haría: le operé la columna y fusioné sus vértebras. Si quiere que le quite el dolor, tendrá que ir a la farmacia para que le del algo contra el estreñimiento”. Es decir, en teoría el médico nunca dijo que le quitaría el dolor. Solo le dijo lo que haría. Usted pagó la cuenta y se quedó con el dolor.

Claramente éste médico no goza de prestigio, ya que se ha dejado llevar por el gusto por el dinero, y dejado a un lado la confianza de sus pacientes. Cuida de la confianza que inspiras en las personas, y no la traiciones. Recuerda que lejos de sacar un beneficio de otros, te vas cerrando puertas. Las relaciones interpersonales son de las cosas más importantes en la vida, ya que muy difícilmente lograrás lo que quieres lograr sólo. Para poder cultivar relaciones interpersonales sanas, es necesario que exista la confianza mutua. Debes cultivar y cuidar de ésta confianza. Debes ser una persona de fiar.

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